TRAVESTI / UNA TEORIA LO SUFICIENTEMENTE BUENA

Marlene Wayar (Octubre de 1968) es activista trans por los Derechos Humanos y por las infancias libres.


Argentina


Es psicóloga social por la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo y comunicadora social.

Además es fundadora de la “Cooperativa Textil Nadia Echazú” y cofundadora de La Red Trans de Latinoamérica y el Caribe “Silvia Rivera”. En su libro Travesti / Una teoría lo suficientemente buena.




Desde su particular lugar de construir todo, Marlene plantea un modo colectivo de teorizar; invitando así a diferentes personas para dialogar y condimentar la teoría travesti-trans sudamericana. Interpela a sus lectores, busca interceptarlos en su lugar cómodo e invita a reconocerlos como seres que producen y reproducen subjetividades, y a ser responsables de sus actos tanto individuales como institucionales y colectivos. Plantea entonces construir una subjetividad empática, y con ella reflexionar de qué manera nos relacionamos, a repensar el amor responsable en todas sus vertientes, incluso en las formas en que se interviene y se piensa, por ejemplo, el sistema de salud actual. El libro es una invitación a comprometernos en nuestro accionar cotidiano, a reconocer y cuestionar los discursos hegemónicos. La autora utiliza la expresión “tengo un cementerio en mi cabeza” (p.105) para visibilizar la historia y la realidad de las personas que no se sienten identifica- das con su identidad de género asignada socialmente al nacer; entre ellas, las personas trans. Expresa su esfuerzo por generar otro camino posible para las infancias, para que no les toque vivir en un territorio contaminado, para no dejarles como herencia esta pobreza. Visibiliza el fracaso del sistema heterosexual. Donde la historia es la construcción de unos pocos, en tanto la misma está conformada por las narrativas de otras personas, donde las trans (entre otras identidades), no son protagonistas. Las problemáticas son de género y son de clase. Las necesidades del colectivo travesti-trans son en relación a la vivienda, a la salud, al estudio. Es el fracaso de pensar a lo sexual como algo simplemente genital, el fracaso de la biología, del modelo médico hegemónico. Es el fracaso del capitalismo, del patriarcado. El fracaso de las familias sistematizadas, monogámicas, cisheteronormadas, donde ocurre el primer des-abrazo. Y es que la forma de hacer frente a este sistema lleno de fracasos, para Marlene, es encontrarnos amorosamente para no ser montones de parcialidades rotas, ajenas a su deseo, ajenas a su cuerpo, ajenas a la realidad de la persona que tengo al lado. Toma a Susy Shock para decir: “No queremos ser más esta humanidad”. En este sentido, narra sobre la importancia de intervenir en la niñez, afirmando que es el tiempo donde podemos observar la potencia del encuentro y empatía mutua, sin ser cercenada aún por lo adulto; por un régimen heterosexista y adultocéntrico. Con posibilidades de proyectar. Porque la sociedad patologiza a las infancias trans, pero también la curiosidad y los modos de jugar. Con un inicio poético de Susy Shock (quien se define como artista trans sudaka), que narra el prólogo y con quien también nos encontramos en entrevistas plasmadas a lo lar- go del libro. Ellas ponen a relucir los privilegios de cada quien, para soltarlos, para exigir ser tenidas en cuenta como diseña- doras de otro mundo. El primer capítulo, llamado Palabras de fuego. Teoría travesti-trans sudamericana, inicia la autora de manera individual. Wayar aborda el concepto de identidad, en donde no importa solamente preguntarnos quién soy (y que la respuesta sea una, ya existente y estable en el tiempo), sino quién no soy. Afirma que lo que no somos, nos define tanto o más que lo que sí somos. Es una invitación a desandarnos; primero decir todo aquello con lo que no nos identificamos, para encontrar claridad desde un modelo diferente. Para el siguiente momento, en el capítulo El arte de re-sentir. Puentes transfronterizos entre lo oral y lo escrito, la autora realiza una entrevista a Claudia Rodríguez (poeta travesti chilena), en donde visibilizan experiencias vividas en primera persona y exponen su rabia hacia los diferentes modos que presenta la sociedad de ser cómplices, de callar, de delegar poder, de so- portar éstas dinámicas, “Digo: nadie está obligado a volar pero tampoco y esto sí está prohibido nadie debería cercenarnos las alas a quienes queremos volar” (p.35). Susy Shock regresa en el siguiente apartado, Rituales dialogados. Herramientas para una era post-alfabetica, en donde se proyectan de manera colectiva hacia construir, fuera de la he- terosexualidad, todas las alternativas. Finalmente, el último capítulo Sin Eufemismos. Palabras vivas y vividas para una descolonización, es una entrevista realizada de la periodista Claudia Acuña, en donde el principal eje son los Derechos Humanos, la palabra hecha cuerpo. Se retoma un concepto que viene trayendo Marlene hace tiempo, el pensar a las trans, las travas, como sobrevivientes. Que son víctimas .





La teoría propuesta por Marlene en este libro es una teoría travesti en construcción, una teoría que nos invita a pensar la realidad social asumiendo que hemos fracasado y poder así generar una crítica al régimen hetero-winca-patriarcal. Los fracasos están a la vista: los modos de producción, las formas y los modelos de vida propuestos; las políticas, las organizaciones y sus estructuras y sobre todo el Estado. Considero este eje como uno de los novedosos aportes, ya que nos ofrece la posibilidad de tomar desde ahí una posición para discutir nuevos horizontes, estilos de vida, y nuevas posibilidades de habitar el futuro que nos lleven a lo que Marlene denomina comonostredad.


Lanostredades una nueva subjetividad que despierta a una conciencia social y nos permite laempatía mutua.


El libro de Marlene es un gran aporte tanto político como académico para pensar la actualidad.

24,Noviembre

Urbana Trans

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